Autor: EDUARDO REINOSO NEGRETE – MME
Experto en Conducta Humana y referente en neuromarketing
CEO de Profits Consulting Group.

CAMBIO, AHORA O NUNCA

La crisis dejó claro, que gran parte de la clase política nos ha dado la espalda, y con ello a los derechos más básicos y valiosos de la sociedad como son: la vida, la salud y el bienestar de las familias.

Esa desconexión entre las necesidades de la gente y los intereses de los políticos, se evidencia en la masiva desaprobación a la gestión tanto de la Asamblea como el Gobierno Nacional; pero también en la apatía social por las siguientes elecciones, donde sólo existe algo latente en el inconsciente colectivo: CAMBIO

Y llegará el 2021, seguro muchos tratarán de recibirlo con esperanza; unos cuantos se arrodillarán, otros quizás coman uvas, chupen champaña y a lo mejor exista quienes intenten dar vuelta a la manzana con una maleta en la mano; los más optimistas prometerán bajar de peso.  Pero luego vendrá el inicio del año, y con ello los avatares propios del día a día, los que absorben; y comenzará la campaña, luego las elecciones, unos no irán a votar, otros quizás si, por la multa; abrirán las papeletas, y sin mayor convencimiento marcarán una raya por el menos malo, y sin esperanza retornarán con el pulgar enmugrecido sabiendo que en el fondo a pesar de que se buscaba ¨cambio¨, lo que seguramente obtendrá es más de lo mismo.

CANDIDATOS O CAUSAS

Si se siente identificado, quizás coincida conmigo que después de 40 años de vida democrática y algunas desilusiones, es el votante ecuatoriano el que debe empezar a cambiar.  Lo importante es que hoy estamos a tiempo.  A tiempo de cambiar el enfoque de: ¿por quién votar?, a ¿para qué votar?  La primera pregunta pondrá nuevamente un rostro al voto, entonces usted nuevamente depositará su esperanza y futuro en un extraño, que al igual que cualquier ser humano es susceptible a fallas.  No importa si en ese nuevo rostro ve: apatía, odio o algo de esperanza; porque cualquiera sea su sentimiento, será nuevamente una decisión emocional, irracional, sin mayor sustento, cosa que no debemos volver a repetir.  La otra opción lo llevará en cambio, a encontrar lo que representa cada candidato y que justifica su existencia en la extensa papeleta de opciones.  Ese significado de lo que el candidato puede hacer por ti, lo que abandera, le da sentido a la votación, porque todos votan para que algo suceda, eso se llama causa.

En conclusión, es más razonable inclinarse por una causa que le haga sentido, antes que, por un rostro, sonrisa carismática o tendencia, teniendo en cuenta que la gente no vota por izquierda o derecha; sino por esperanza, miedo o venganza; pero siempre queriendo estar mejor.

Pero: ¿qué se puede hacer hasta que eso ocurra? Quizás la respuesta se encuentre en el votante: ¨no le regale el voto a nadie¨, es más: ¨no vote por un candidato, vote por su propia familia¨. ¿Es posible condicionar a un candidato para que se enfoque en el bienestar de las familias ecuatorianas? Pues si.

Imagínese una causa impulsada masivamente por la sociedad, sin ninguna bandera o tinte político, en la que después de un proceso de socialización se redacte un manifiesto donde se sinteticen las reglas y exigencias de la sociedad en la quiere vivir.  Quizás, soñando un poco más se atreva a ponerle un nombre como el ¨Gran Acuerdo por la Familia¨, donde después de buscar un acercamiento directo y abierto con los 16 candidatos a la Presidencia de la República, la ciudadanía pueda identificar claramente a los candidatos que: 1) firman y se comprometen públicamente a defender los intereses de las grandes mayorías, 2) los candidatos dubitantes, que dan largas y diseñan respuestas y discursos ambiguos, 3) y los que se oponen de frente.

Empecemos a exigirles, agradézcales por la camiseta, y luego muéstreles el verdadero precio, hágalos firmar; y quizás así, sólo así alcancemos a transformar el país en la sociedad que anhelamos; donde el respeto a la vida este primero, porque muchos muertos ya nos ha costado; donde el sistema de salud sea intocable; donde se libere a la juventud de las adicciones; donde se construya progreso y oportunidad;  y sobre todo donde no se perdone a los corruptos.

Recuerde que el que no llora no mama, y que quizás nada de esto sea un sueño.